Mindfulness

Mindfulness es, a la vez, un principio y un estado de consciencia. Como principio es parte de las tradiciones meditativas y contemplativas. Como actitud que adopta la terapeuta, mindfulness nos habla de la preferencia por el camino de la consciencia y de la confianza en darse el tiempo de estudiar la experiencia antes de hacer nada.

También reconoce la organicidad, la apertura y la sensibilidad y permite que la sabiduría interna del otro engendre el cambio a través de la percepción en lugar del esfuerzo.

Quienes nos ejercitamos en la práctica de Hakomi entendemos la necesidad de aquietar la mente para el estudio de nuestra experiencia.

La manera en que usamos mindfulness en Hakomi puede denominarse como meditación asistida. En la terapia el mayor resultado emerge del permitirse estar con la experiencia el mayor tiempo, antes de seguirla inmediatamente con reacciones emocionales, discernimientos, reflexiones o acciones intencionadas. Se trata de permitirse permanecer un poco más, recogiendo más información y permitiendo que las cosas ocurran por si solas.

Los sistemas vivientes altamente complejos como nosotros los humanos, organizan sus percepciones y acciones alrededor de imágenes y creencias (ideas) centrales o nucleares. En la consciencia ordinaria, al ocuparnos de los asuntos de la vida cotidiana, estos núcleos de creencias ejercen su control sin que seamos conscientes de su influencia. Funcionan detrás del escenario, inadvertidos. Uno de los principales objetivos del proceso terapéutico es traer a la consciencia este material organizador, estudiarlo y entenderlo. Mindfulness, en tanto estado de consciencia, es el instrumento que utilizamos. 

El Método Experiencial Hakomi es el método de evocar experiencias en mindfulness.

En el estado de mindfulness la atención está centrada en el presente y es intencionalmente pasiva. Decidimos observar deliberadamente la experiencia presente sin interferir en ella. Si aplicamos esta actitud receptiva por sólo unos momentos, podemos lograr una visión interior muy enriquecedora.

Durante la práctica de mindfulness la atención está volcada hacia adentro y sin embargo, podemos permitir que las influencias externas sean parte de la experiencia actual que estamos observando. Cuando hacemos esto deliberadamente en la terapia, la intención es la de evocar experiencias que procesaremos mas tarde. Lo que esperamos es que si traemos estas experiencias a la consciencia, podemos de alguna manera trascenderlas, conocerlas, entenderlas, completarlas y seguir nuestro camino.