International Hakomi Meeting

Recién llegados del Encuentro Internacional de Hakomi Education Network en Bilbao para Trainers, Teachers y Practictioners. Muy entusiasmados de seguir compartiendo con ustedes los aprendizajes y enseñanzas de esta práctica.

Comunidad Internacional de Hakomi Trainers, Teachers y Practitioners en Bilbao, España. Septiembre 2019.
Diana Akawie presentando un taller sobre Mindfulness en la Reunión Internacional Hakomi.

Una práctica para tiempos difíciles

Por Enrique Kistenmacher.

Otra vez en el sube y baja, una nueva crisis y van…

Como tantas otras, con un denominador común: Incertidumbre. No sabemos. No tenemos idea de cómo vamos a salir esta vez, no podemos imaginarnos siquiera como recuperar la calma y el orden extraviados. Ni hablar de las limitaciones económicas y sus efectos…

En Hakomi nos ejercitamos en el no saber, hacemos de la incertidumbre un principio más. Damos por cierto que aún las preguntas más sencillas y con una respuesta automática pueden ser puestas en duda. Abrazamos el no saber y generamos el espacio necesario para que surja lo nuevo. Descansamos en cuan espacioso es verdaderamente este no saber y nos abrimos a las infinitas posibilidades.

Como practicante Hakomi, asi como en mi tarea de acompañar a las personas en sus procesos de búsqueda, crisis y sufrimiento, sostengo la necesidad de ejercitarnos en esta práctica milenaria, corazón de las tradiciones espirituales más antiguas. Es desde este espacio carente de certezas de donde viene la auténtica confianza en la energía creadora que mueve el universo. Porque finalmente, de donde vienen nuestras dudas más profundas sino de ese desconocimiento de cómo funcionan las cosas, de cómo se sostiene el mundo.

Por fin, como firme creyente de la sabiduría del cuerpo, me abro a escuchar sus sensaciones, permito que cada tensión, cada molestia, mis dolores, tengan toda mi atención. Observo, en quietud, en silencio, como la percepción se abre en la relajación. Encontrando una claridad inspiradora, pacificadora, que me nutre y sostiene, aún en estos tiempos difíciles.

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Sencillas Prácticas  

Por Enrique Kistenmacher.

Como practicante Hakomi me siento comprometido en el ejercicio de dos sencillas prácticas: Mindfulness y la Presencia Amorosa. El entrenamiento en el método está atravesado por estas dos habilidades de relación esenciales para su práctica.

Desde el comienzo del entrenamiento nos ejercitamos en aquietar la mente, en observar lo que sucede cuando ponemos la intención en ir más despacio. Interesados en saber también acerca de aquello que nos distrae en el intento de detenernos. Queremos saber y aprender de todo lo que ocurre cuando nos observamos con esta calidad de atención abierta, sensible, alerta, que no enjuicia, que no critica. Una atención que alimenta ese testigo interesado en conocer cómo es que hacemos lo que hacemos. Esta manera de estar presentes para nosotros mismos se conoce con el nombre de mindfulness. 

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Al mismo tiempo, cuando esta calidad de atención se vuelca hacia un otro, ocurre que podemos reconocer profundamente a la persona, sus fortalezas, su singularidad, su vulnerabilidad, despertando una verdadera aceptación hacia esa persona. Centrados en ese verdadero reconocimiento es como nos convertimos en esa Presencia Amorosa.

Con la práctica estas dos habilidades se convierten en hábitos. Nuevos hábitos para revisar viejos hábitos. En esto nos interesamos en Hakomi. En revisar viejos hábitos y las creencias que los sostienen. Y para hacer esto posible lo primero es ejercitarnos en estas habilidades esenciales. Aquietamos la mente y descansamos en ella. Somos compasivos y confiamos en lo que se nos revela.

Esto es algo de lo que ocurre cuando estamos de esta manera disponibles para nosotros mismos y los demás: lo que aparece, lo que ocurre tiene visos de verdad, de una profunda comprensión. Algo se siente bien y es todo lo que necesitamos para continuar en nuestra tarea de descubrir.

Esta es la manera que elegí para responder a mi curiosidad, a mi interés por conocerme un poco más. Y también para acompañar a otros interesados en el autoestudio. Una manera suave y gentil, que invita a relajarnos y que como el agua busca siempre el camino mas sencillo.

Hakomi en Evolución

por Ron Kurtz

El primer gran salto evolutivo en mi manera de aprender a practicar y enseñar psicoterapia fue dado por el uso de Mindfulness, que se produjo por dos cosas: mi largo interés por el yoga y el budismo, y por el uso del darse cuenta en la Terapia Gestáltica. Primero usé mindfulness en la terapia como una manera de llevar a los clientes a observar sus reacciones a las frases que yo les ofrecía.

Pronto, el uso de mindfulness me llevó a darme cuenta de la predominante importancia de la seguridad, la no violencia y la experiencia. Establecer un ambiente seguro y una relación de apoyo y compasiva, se convirtió en mi prioridad. Esta idea llevó al Método Hakomi hacia la práctica de la Presencia Amorosa, lo que pone al estado de la mente y al corazón del terapeuta como el contexto más grande para el trabajo. La relación sanadora y ese estado de la mente que llamo Presencia Amorosa, son fundamentales aspectos del método. Junto con el uso de mindfulness, el cliente necesita estar comprometido con el auto estudio y el auto descubrimiento. Para ayudar a esto, un trabajo del terapeuta es crear pequeños experimentos para traer las profundas estructuras de la mente del cliente hacia un darse cuenta consciente, a través de esas experiencias evocadas en mindfulness.

El siguiente salto fue hacer foco en proveer cierto nutrimento emocional llamado la experiencia faltante, una vez que el cliente hubiera descubierto lo ocurrido para que esta experiencia no sucediera. La meta de la terapia cambió para ayudar al cliente a que empezara a recibir la clase de apoyo emocional que está disponible en el mundo, pero que el/ella no podía disponer para si. La primera de estas experiencias puede ser con (y a veces desde) el terapeuta y posiblemente de otros que estén presentes. Con esto en mente, comencé a tener asistentes conmigo en las sesiones de terapia tan a menudo como podía.

El método puede ser visto como una serie de contextos anidados. El contexto más grande es el estado mental del terapeuta: Presencia Amorosa. En esta forma el método es como una práctica espiritual. Con cada cliente, en cada sesión, el terapeuta practica el estar presente y amoroso. Estando el terapeuta en Presencia Amorosa, la relación sanadora está establecida. Dentro de la seguridad que ofrece la relación sanadora, el cliente es invitado a ir a su interior a la manera de mindfulness. Los pequeños experimentos nos llevan a descubrimientos que revelan viejas ideas y patrones limitantes, permitiendo entonces nuevas y más experiencias nutricias.

Presencia Amorosa… la relación sanadora… Mindfulness… experimentos… descubrimientos… nuevas posibilidades de experiencias nutricias. El cambio general ha sido dado desde el terapeuta como un experto, como un amigo y maestro espiritual y amoroso, un compañero en el auto descubrimiento.

El proceso terapéutico comienza con el descubrimiento de ideas limitantes y patrones de comportamiento, y a través de la realización y experiencia de al menos una nueva posibilidad de recibir nutrición. La sesión terapéutica finaliza con la integración del cuerpo-mente de esta nueva idea y de la experiencia nutricia que lo hace posible.

(Este es un extracto editado de un artículo más largo escrito por Ron Kurtz en 2003).

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